Negro y Amarillo

Una historia de dragones, entre el bien y el mal

Ricardo Torres Medrano

El I Ching es uno de los libros más antiguos de la humanidad. Se remonta a períodos míticos, en los cuales aparentemente, los Dioses y los hombres tenían un trato habitual y cotidiano. Por alguna razón esa relación se rompió y la Humanidad quedó librada a las inclemencias de lo terrenal, con lo cual el Hombre debió dedicarse, posteriormente, a religar esa unión por medio de las religiones (del Latín, religio, que deriva de relegere, recoger, repasar, releer, o de religare, religar).

El Libro tiene dos aspectos fundamentales. Ellos son: un aspecto sapiencial y otro, oracular. El primero, el sapiencial, ofrece una vía de acción para el hombre espiritualmente superior, y en consecuencia está orientada en el sentido del Bien, la Justicia, la Belleza, la Modestia, y la Nobleza de espíritu. El segundo, el aspecto oracular, nos brinda una perspectiva acerca del entramado social o circunstancial que nos envuelve en un momento dado.

En tal caso, el punto de vista del Libro tiene validez solamente para ese momento determinado, ya que en el próximo instante las circunstancias, intereses y actores sociales pueden variar. Todo está en constante cambio y ello se verifica de instante en instante, pues como enseña el Tao, la única ley inmutable es aquella que dice que todo es mutable.

El Libro se compone de 64 signos, comúnmente conocidos como hexagramas. Ellos describen 64 casos arquetípicos de sucesos humanos. A su vez, cada signo puede presentar 64 alternativas, con lo cual tenemos un abanico de 4096 posibilidades.

Por lo tanto, una pregunta formulada al Libro dará consecuentemente una respuesta comprendida entre estas 4096 posibilidades.

La consulta puede hacerse, o bien con tallos de milenrama, o bien con tres monedas, la cual constituye una manera sumamente difundida y sencilla.

Si usamos monedas, los valores que podemos adoptar son únicamente 2 y 3 por cada cara, con lo cual, si sumamos los valores, tenemos: 6 (trazo partido mutable), 7 (trazo recto no-mutable), 8 (trazo partido no-mutable) y 9 (trazo recto mutable).

En el caso presente, 2. Lo Receptivo, considerando el hexagrama desde abajo hacia arriba, todos los trazos son partidos con una "mutación" (valor de 6) en la última línea, que alude a una situación en la que las fuerzas del Bien y del Mal se ven enfrentadas. Pero dada la magnitud de la contienda, a pesar del triunfo del Bien, ambas salen lesionadas.

Como Dijimos, el signo y su mutación corresponden a un caso en particular. La respuesta aparece en términos generales, pero debe ser adaptada a una consulta o situación específica.

La situación descripta alude a un momento desafortunado, pero que solamente tiene validez en ese preciso instante, luego del cual las condiciones pueden variar. Ello depende en gran medida de nosotros mismos, de nuestras intenciones y de nuestra consiguiente acción.

Por lo tanto, el propósito del I Ching no consiste meramente en mostrarnos los errores del momento sino en hacernos ver, a través de metáforas, cómo podemos hacer par solucionarlos, pues el I Ching es precisamente un libro del cambio y para el porvenir [1].

Llega el momento de sacar conclusiones. En definitiva la idea central es la representación de la lucha entre el Bien y el Mal en cada uno de nosotros. Este es, en última instancia, uno de los sentidos fundamentales de la existencia humana: evolucionar en medio de esta difícil lucha. Desde el punto de vista religioso, generalmente podemos ver que si triunfa el Bien, la consecuencia es el desarrollo, el crecimiento, la evolución; mientras que si triunfa el Mal, nuestro destino es la ruina, la caída, o, el descenso en la escala evolutiva.

El tema del Bien y el Mal gira en torno a las tradiciones más antiguas. Sus primeros indicios pueden hallarse en todos los Textos Sagrados, y sus derivaciones últimas en lo que se denomina "relativismo ético" del siglo XX.

En el caso presente, si ante una pregunta formulada al I Ching nos encontramos con el signo 2. Lo Receptivo, con mutación en la sexta línea , a modo de respuesta, tendremos que orientar la búsqueda de nuestro interrogante en torno de la lucha entre el Bien y el Mal. Esto significa que nos encontraremos frente a una situación en la cual habrá que tomar una decisión con respecto a una manera de actuar.

Ahora bien, quizás resulte conveniente tener en cuenta algunas consideraciones. En primer lugar, el I Ching es un Libro escrito para nobles [2], es decir, ofrece una vía de acción para hombres espiritualmente superiores, y en consecuencia la alternativa de solución se encuentra necesariamente orientada en el camino del Bien Supremo o, en otro sentido, del justo medio. Y, en segundo lugar, la conducta esperable en un hombre de tales cualidades no puede ser otra que la que acabamos de decir, esto es, la de la senda de la Justicia, la rectitud.

Por lo tanto, en este caso, la única vía de acción que tendría un hombre superior sería aquella que estuviera dirigida en la senda del Bien, a pesar de las consecuencias que pudiera sufrir al verse enfrentado a las fuerzas del Mal.

El signo 2. Lo Receptivo, con mutación en la sexta línea, alude a dicho enfrentamiento. Y no obstante los riesgos de la lucha, las fuerzas del Bien y del Mal, encarnadas metafóricamente en dos bravos dragones, llegan a combatir entre sí. Finalmente, el dragón del Bien triunfa sobre el dragón del Mal, pero dada la magnitud de la contienda ambas fuerzas resultan lesionadas.

Llevado esto al terreno humano, quiere decir que de alguna manera habrá un enfrentamiento, una lucha espiritual, entre ambas fuerzas. Ellas cobrarán la forma de actitudes, personas o instituciones, y en un momento determinado ambas "fuerzas" saldrán heridas y por lo tanto, como augura el Libro, modificadas.

Este es quizás el costo de la evolución: poseer la conciencia de la existencia del Mal, tener el valor de enfrentarlo a pesar de poder resultar herido, y salir victorioso hacia el final, no obstante las trágicas y dolorosas consecuencias. Al respecto, muchas veces se ha dicho: "Hay cosas más importantes que la propia vida".

En otras palabras, hay en este asunto una alusión al tema de la decisión, porque para avanzar en esta jerarquía de valores hace falta asumir un rol protagónico, es decir, aquel que exige tomar una posición, y que produce como consecuencia un cambio de actitud en el sentido del progreso hacia el Bien.

El Emblema del Río de la Plata Dojo [3] tiene justamente los colores negro y amarillo que alude a este arcaico y maniqueo relato. Pero más allá de llevar adelante una búsqueda historiográfica en esta leyenda, el propósito consiste en descubrir la metáfora que aporta matices al tema de la Ética y la Moral; y, en última instancia, hacer una breve mención acerca de la lucha entre el Bien y el Mal en la cual nos vemos inmersos a lo largo de nuestra existencia como protagonistas, o al menos quizás como meros espectadores, en la dramática escena humana.

He aquí una referencia más, para tener en cuenta y no olvidar que cada acto y cada intención en nuestro paso por la vida dejan una marca en el mundo; y por insignificante que resulte ser, tiene sus consecuencias y derivaciones a escala cósmica, ya que en última instancia, la vida nos engloba a todos, ya sea directa o indirectamente.

En tal sentido, uno mismo puede actuar en la vida asumiendo un rol, como un actor que cubre su rostro con una máscara, para ocultar sus verdaderas intenciones mediante artilugios en su comportamiento a través de respuestas evasivas o incompletas, o tan sólo a modo de actitudes escondedoras. Es posible, de hecho sucede a menudo, pero en tal caso habría que recordar la máxima nietzschiana que dice: "Las máscaras lo ocultan todo, menos nuestros actos", o en otras palabras, como es el caso de los "adornos", que en definitiva, ocultan lo que adornan.

2. K"un / Lo Receptivo

[1] Lo que sigue son sólo algunas citas del I Ching acerca de los colores negro y amarillo, según la versión de Richard Wilhelm. Con Uds. el Texto, Lo Receptivo:

Al tope un seis significa:

Dragones luchan en la pradera.
Su sangre es negra y amarilla.

En el punto más alto lo sombrío debería retroceder ante lo luminoso. Si pretende afirmarse en este puesto, que no le cuadra, y en vez de servir pretende dominar, atrae sobre sí la ira de lo fuerte. Se produce la lucha en la cual cae derribado, pero en esa lucha se perjudican sin embargo ambas partes.

El dragón, símbolo del cielo, acude y combate al falso dragón cuya imagen ha adoptado lo terreno en esta subida. El negro azulado es el color del cielo, el amarillo es el color de la tierra. Cuando se derrama, pues, sangre negra y amarilla,  es señal de que debido a esta lucha, que no es natural, ambas fuerzas fundamentales sufren daño.

a) Dragones luchan en la pradera,
Su sangre es negra y amarilla.

b)"Dragones luchan en la pradera":
el camino llega a su fin.

El seis del tope trata de aferrarse, a pesar de que la situación de oscuridad ya ha llegado a su fin. En ese momento lo umbrío sale de la zona de indiferencia y se torna positivamente maligno. Por consiguiente, se traba en una lucha con la fuerza primaria luminosa que, viniendo desde afuera, se enfrenta con lo oscuro. Es una lucha en la cual ambos elementos se dañan [1] .

Cuando lo oscuro pretende igualarse a lo luminoso, el resultado será sin duda la lucha. Ahora bien, para que no se piense en este caso que ya no queda nada de luminoso se menciona aquí al dragón. Sin embargo, para no dejar de lado la índole, se menciona también la sangre. Negro y amarillo son Cielo y Tierra en el entrevero. El Cielo es negro y la Tierra es amarilla.

Esta explicación ofrece ciertas dificultades en su expresión. El sentido es el siguiente: durante el décimo mes la fuerza de lo oscuro ha triunfado plenamente. La última luz quedó desalojada. El sol alcanzó su posición más baja. Lo oscuro reina sin restricciones. Pero precisamente eso es la causa de la conversión. Se produce el solsticio y de nuevo la luz lucha con la oscuridad. Lo mismo ocurre en todo sentido. El principio oscuro no puede ser el principio dominante; se justifica únicamente en su condicionamiento y en su docilidad frente a lo luminoso. Si tal condición se descuida, el poder de lo luminoso se pone de manifiesto al pretender lo oscuro abandonar su región, situada en lo interior, para salir afuera entrando en el campo de la actividad. Entonces llega el dragón, la imagen de la fuerza luminosa, y lo rechaza señalándole sus límites, en señal de que el principio luminoso aun subsiste a pesar de todo. La sangre es símbolo del principio oscuro así como el aliento es símbolo del principio luminoso. Al derramarse sangre lo oscuro se daña. Empero, la sangre no sólo aparece del lado de lo oscuro; también el principio luminoso queda dañado en esta lucha, debido a lo cual el color se indica como negro y amarillo. Negro, o más bien azul oscuro, es el color del Cielo, así como el amarillo es el color de la Tierra.Ídem, pág. 487; obsérvese que aquí se propone otra distribución de colores, distinta a la mencionada en las anotaciones sobre los ocho trigramas, donde Lo Creativo se da como rojo y Lo Receptivo, siendo lo oscuro, como negro. (LIBRO SEGUNDO; EL MATERIAL: Shuo Kua / Discusión de los Trigramas; Capítulo III; §11, Págs. 362 y 363, de la Edición de Richard Wilhelm - Nota de RTM).

[2] Aquí la palabra "noble" hace referencia especialmente a una distinción de carácter espiritual, y no tanto de índole nobiliaria, aunque en general las antiguas culturas imperiales hayan establecido una relación directa entre la nobleza y la evolución espiritual.

[3] El escudo oficial del Río de la Plata Dojo, de la Unión Argentina de Artes de Aikido, afiliada a Aikikai Foundation, Aikido World Headquarters, contiene las siguientes características: Círculo, como figura de fondo, que representa al cielo y la eternidad que no tienen principio ni fin; Los nombres de la instituciones Río de la Plata Dojoy Unión Argentina de Artes de Aikido; flor del cerezo, Antiguo símbolo taoísta que representa la realidad vital de la Resurrección; colores negro y amarillo, de acuerdo al segundo signo del I Ching, con mutación en la sexta línea, que caracteriza el color de la sangre derramada en el enfrentamiento producido entre las fuerzas del Bien y del Mal, representadas por dragones de la mitología clásica oriental; y los kanjis japoneses: "Aiki" que significa el principio filosófico de la armonización con la energía vital, "Guin-no-gawa" que quiere decir literalmente "río de plata", y finalmente " dojo" que es pues la escuela o el ámbito dónde se transmite la Vía, o el lugar adecuado para la iluminación espiritual.

Bibliografía

  • I CHING, El libro de la Mutaciones. Versión del chino al alemán, con comentarios, por Richard Wilhelm - Traducción al español, con comentarios y notas, por D.J. Vogelmann; Buenos Aires; Editorial Sudamericana; 1984.
  • I CHING, El clásico oráculo chino. Primera versión completa con concordancia, de Rudolf Ritsema y Stephen Karcher. Traducción de Edith Zilli y Revisión especializada por Leonor Calvera; Buenos Aires; Javier Vergara Editor S.A.; 1995.



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